Esta situado en un lugar de paso, en un cruce de caminos entre Santa Eulalia de Ronçana, Lliçà de Munt, Granollers y Caldes de Montbui, en este cruce de caminos de ha construido como un pequeño centro comercial sin serlo, existe dos supermercados, una gran tienda, también esta el centro de asistencia primaria de la zona, dos bares restaurantes, un bar, y varias tiendas pequeñas, farmacia, ferretería, una de comidas preparadas, un lugar de paso, y que si fuera yo el promotor no habría apostado por iniciar ningún negocio en este lugar, sin embargo siempre hay gente, siempre hay clientes.
Hay una terraza cubierta con varias mesas cercada por setos de plantas que dan cierta intimidad a pesar de que a pocos metros esta la carretera siempre concurrida de vehículos que no dejan de circular. Recuerdo un día de verano que me senté en la terraza y me senté en una mesa para cuatro personas, de inmediato un camarero se acercó a mi y me dijo, medio avergonzado, si me pudiera sentar en una mesa para dos ya que iba solo, que si no la jefa les regañaba, por supuesto que me cambie, aunque me extraño, en ningún lugar me lo habían pedido ademas de que la terraza estaba prácticamente vacía y la hora de desayuno ya ha se había terminado.
Hoy prefiero estar dentro del local, es invierno y hace frío fuera, en la barra hay un periódico libre, es uno deportivo, prefiero el generalista pero no tengo más remedio que aguantarme, tomo asiento en una mesa al lado de la ventana, una mesa para cuatro personas, y nada mas sentarme viene el camarero, esta vez mas decidido, con el tiempo le debe haber pasado la vergüenza de tener que decir que si puedo coger una mesa para dos, y esta vez tampoco me dice que sin instrucciones de la jefa, me levanto y voy mirando donde sentarme, hay una cerca de donde estoy pero queda muy al paso de la gente, y hay otras dos en el fondo del local, como muy apartadas, cerca de la cocina y de los lavabos, aunque no molestan de ninguna forma.
Si se observa la fotografía la mesa que quedaba libre es la de la izquierda y en la que me senté es a la derecha, detrás de la maquina de expender cola cola. El local esta bien, muy bien, limpio, transmite buenas sensaciones, aunque me molestó y me ha molestado el cambio de mesa cuya única finalidad es sacar mayor rentabilidad del local, además los camareros parece que siempre van ajetreados, nerviosos, estresados, recuerdo otro día que me senté en esta misma mesa, no había mas libres, con la intención de tomarme unicamente un café con leche, cogí el periódico y me puse a leer, a las cuatro o cinco páginas aun no había aparecido nadie para preguntar que quería, en la mesa de al lado estaba sentado la dueña del local conversando, supuse, con un proveedor, alce la vista, los camareros iban y venían pero por este rincón del local no pararon, seguí leyendo. Por la mitad del periódico volví a levantar la vista, todo seguía igual, la dueña charlando y los camareros ajetreados, seguí leyendo hasta acabar con el periódico, la jefa seguía charlando, ahora ademas de hablar con el proveedor comiendo algo, los camareros estresados. Miró directamente a los ojos de la jefa que ni se inmuta, sigue comiendo y charlando, pienso que es una jefa muy exigente con el personal pero esas exigencias desaparecen para con ella misma. Cerré el periódico, me levanté y tranquilamente crucé todo el local y me marché, quieren sacar provecho a las mesas y sin embargo no las sirven.
Hoy estoy sentado en la misma mesa, fuera de la vista de casi todo el mundo y me temo que la cosa va a acabar igual, ya llevo unas cuantas páginas leídas, pero por suerte no es como el anterior día, el camarero que me ha hecho cambiar de mesa aparece, le pido un bocadillo de tortilla y una copa de vino pequeña, "rioja de la casa" me pregunta, me parece correcto, al poco rato me trae la copa de vino, por cierto no muy limpia, si yo hubiera sido mi ex cuñado, muy quisquilloso para con los demás, ya que en su casa no había tanta limpieza, habría solicitado el cambio de copa. Sigo leyendo, el bocadillo aun no aparece, aunque el tiempo de espera de momento es razonable, y dentro de este espacio de tiempo razonable ya aparece el camarero con el plato del bocadillo, su aspecto es perfecto, y al pegarle el primer bocado confirma lo pensado, pan cruguiente, sabroso, tortilla grande y hermosa, mientras le voy dando bocados se me pasa un poco el malestar del servicio, la copa y la dueña, el vino es correcto, o mas que correcto,
Una vez acabado el bocadillo y la copa de vino, toca pedir el cortado, me entran otra vez los miedos, pero como no quiero coger otra vez malos rollos me levanto hasta la barra y espero al camarero, le pido el cortado, en dos minutos lo tengo depositado en la mesa, esta al punto de mis gustos, calentito pero no quema, fuerte y cremoso, saben hacer las cosas bien.
El precio ocho euros treinta y cinco céntimos, no hay propina, me parece correcto por lo que he comido, me voy satisfecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario