Hace años, cuando trabajaba siempre me llevaba el bocadillo al trabajo, a media mañana, a las once más o menos, salía de la oficina y iba a tomas un cortado a alguno de los bares cerca de la oficina, como de bares hay mochos solía variar, algunos me gustaban por la calidad del café, otros por el precio, otros por la gente qya habia por allí y otros por tener un periodico para ojear, algunas veces, por prisa, por descuido o a proposito no me llevaba bocadillo y entonces al bar iba a desayunar, era como una pequeña fiesta, algo especial, y para hacerlo especial y diferente el bocadillo tenia que ser caliente, frio ya lo tomaba cada dia, tortilla española, sobresada mallorquica, bacon, butifarra, lomo con queso, lo que sea, y un quinto y para acabar el cortado.
Ahora ya no trabajo, por lo cual ya no tengo necesidad de hacer una parada en mitad de la mañana, pero recuerdo con nostalgia esos momentos especiales del desayuno, mi momento de paz, de tranquilidad, sin ajetreo, de relajarme un rato durante de la jornada de trabajo, por eso ahora, aunque no sea por el mismo motivo que hace años, quiero volver a tener el placer de sentarme solo en una mesa del algún bar, en la barra no estoy a gusto, con mi periodido y mi bocadillo o platito caliente, con una cerveza bien fria en verano o una media copa de vino tinto en invierno y estar allí ojeando el periodico el tiempo que haga falta.
Por eso hoy he decidido empezar, he acabado de hacer la compra en un supermercado de Granollers y caminado me dirijo al centro de la ciudad, tanto mucho en decidirme, no quiero fracasar en mi primer desayuno especial, tanto tardo que después de recorrerme las calles principales me veo ya de vuelta y a punto de llegar al supermercado cuando dos pizarras relativamente grandes anuncian desayunos con cuchara y tenedor, ni me he fijado en el nombre del bar. Cuando entro veo que el local es relativamente pequeño, entrando a la izquierda estan las seis o siete mesas para dos o cuatro comensales cada una, y a la derecha al fondo esta la barra, pequeña y que no se puede tomar nada allí, no hay para sentarse, es acogedor, veo un periodico libre y lo cogo, y me siento en una mesa que no esta ocupada, al momento se acerca el camarero, que no lo parece, y amablemente me pregunta que quiero, le digo que algún bocadillo caliente, dice que tienen de tortilla, bacon, lomo, y ya esta, pido bacon y un cafe con leche, el camarero tiene el aspecto de rockero pero sin xupa de cuero, y lo que he pedido, despues de pensarlo un poco me parece una aberración, bacon con queso y cafe con leche, ¿donde esta la cerveza o el vasito de vino?, Pero el pecado ya esta hecho.
No han tardado mucho, y decepción, el pan es como de frankfurt, y el bacon no esta crugiente como a mi me gusta, si hubiera querido un pan de frankfurt me hubiera ido a un frankfurt, no a un bar donde hay una pizarra a la entrada donde publicitat platos de cuchillo y tenedor.
Cuando acabo, después de digerir la decepción, eso si, ambiente agradable, camareros serviciales voy a la barra y pago, precio correcto.
Han pasado unos dias y he vuelto al mismo sitio, esta vez he pedido tortilla a la francesa, vasito de vino y el periodico tambien ha estado a mi disposición, el pan esta vez ha sido de panaderia, o no, creo que se parece al de un supermercado al que voy a comprar, y las sensaciones son las mismas, personal atento y servicial y ambiente agradable, y para terminar pido un cortado, me ha parecido un buen café, voy a pagar, son siete euros, es la primera vez en muchos años que no tomaba un desayuno así, por lo cual no puedo comparar precio.
Al llegar a casa busco por internet el bar y ahora comprendo la vestimenta y aspecto del camarero y cocinero, el Bar taverna TaTxin TaTxin, se anuncia como pub taverna, abren por las mañanas, cierran a las 15h y vuelven a abrir a las 19h hasta las 22h.

