Hacia muchos días que ya había entrado en este local, aunque solamente me tome un cortado y creo que algún cruasan. Es como el patio trasero de alguna casa que tiene salidas por dos calles, la terraza está vallado con muros de mas de dos metros y en uno de los lados hay como un pequeño jardín al lado del muro con un cartel que indica que no se tiren colillas, lógico, es un cenicero ideal, aunque no creo que echar colillas y cenizas beneficie a las plantas, que por cierto están muy bien cuidadas.
Hoy no tenia pensado pararme a ningún sitio a tomar nada, pero la caminata ha durado mas de lo esperado y el hambre me ha empezado a apretar, también a influido que una pizarra con información del menú diario que ofrecen y una oferta para desayunar de cuatro euros con ochenta en el que incluye bocadillo, bebida o copa y café me han decidido.
Después de traspasar toda la terraza se llega al local propiamente dicho, no es muy grande y para mi gusto le falta un poco de luz, a la derecha esta la barra en forma de ele, y en un taburete un hombre sentado charlando con la única persona trabajadora del local. Supongo que para servir las comidas se incorporaran mas trabajadores.
Llego a la barra y a la hora de pedir me quedo en blanco, había entrado por la oferta pero ahora me fallan las palabras, y tras unos segundos de indecisión pido si tienen tortilla a la española, lo voy a preguntar, me dice la camarera, y desaparece supongo que va a ir a la cocina, mientras espero pienso que he entrado por bocadillos bebida y café y he pedido tortilla a la española. No tarda mucho y me dice que si hay, ¿como la quiero, en bocadillo o en forma de tapa con trozos de pan con tomate? Como una tapa, respondo yo. Había tenido otra vez la oportunidad de acogerme a la oferta y no lo he hecho. ¡Que bien¡ Ademas pido una copa de vino tinto de la casa, pequeña,
Salgo fuera, a la terraza, en una mesa frente a la mía unos trabajadores del Ayuntamiento de pueblo, hablando de sus problemas laborales, uno parece de un sindicato, con su carpeta repasando notas, otro escuchando, al poco rato viene otra trabajador y se sienta con ellos, le recriminan que llegue tarde, se escusa por el trabajo, viene la camarera y le pide que desea tomar, solo un café, empiezan a hablar de trabajo, horas que efectúan de más, vacaciones que les deben, uno tiene propuestas de otra trabajo, el sindicalista, o por lo menos así me lo parece a mi, dice algunas barbaridades sobre leyes y gobernanzas, decido no escuchar más, abro el móvil y hago clic en la aplicación de la Vanguardia para leer las noticias del día y para contestar las preguntas diarias de una especie de juego de geografía e historia que hay diariamente. El ambiente es relajado y agradable.
Al poco viene la camarera y me deja el plato con el trozo de tortilla española y la copa de vino, más repleta de lo que voy a beber, o así me lo parece a mi a primera vista, ya que luego me la acabaré terminando.
Doy el primer bocado a la tortilla, no es muy sabrosa, y por supuesto no está hecho de hoy y para mi gusto un poco dulce. ¿le habrá echado azúcar? La rebanadas de pan no son de panadería tradicional con la costra dura, es más como pan de molde, aunque por supuesto no lo es, y el tomate es de pote.Suerte que el vino esta bueno, no soy muy entendido, pero esta bueno.
Y a pesar de todo esto me siento a gusto, sigo devorando mis rebanadas y mi tortilla mientras voy mirando las noticias, también aprovecho para mirar la previsión de tiempo.
Cuando acabo pido un cortado, me lo trae al momento, buen café, fuerte, cremoso, a temperatura ideal.
Y ahora toca pagar, me levanto y voy hasta la barra y sin marcarlo por la máquina me dice que son cuatro con ochenta. ¡el precio de la oferta¡
Y salgo tan contento, por el vino, por el precio, por el ambiente, por lo que sea, pero salgo contento,.


